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Versus Mosquito

Are you shure you want to shut down your computer. Shut Down. Apago las luces del techo. Clic. Prendo la lámpara de mi buró. Clic. Pijama. Primero la pierna derecha y luego la pierna izquierda. Calcetas fuera. Destiendo mi cama. Shuffle songs. Pause. Power Off. Apago el ventilador. Me acuesto. *-Desbloq. Mis atajos. Modo silencio. Activado. Tv On. Dvd On. Video 2. Reiniciará desde posición actual. Play. Boston Legal. Apago la lámpara. Sleep 30. Por si acaso.
Detalles más detalles menos. Pero esa es la idea. Cada quien tiene su rutina antes de dormir. Para mí. La mejor parte de la rutina es el “acomodo”. Es como el momento previo al beso. Existe un enorme placer en el “antes”. Anticipación. Reconocimiento entre el cuerpo y las fibras del colchón que lo soportan. Sumergirse dentro de la pureza de nuestras blancas sábanas. También se vale de Buzz Lightyear y Mickey Mouse. Acoplarse para disfrutar de la recomendada rigidez o de la estimada adaptabilidad de la blanda almohada. Mi almohada cuenta con las dos características. Una en cada lado respectivamente. Osea. Nótese. Un juego de azar. Explorar con el pié desnudo los pliegues más recónditos de las sabanas. Como un pelotón que peina el perímetro buscando la frescura de la noche. Encontrar la posición exacta. La contorsión precisa que nos brinde confort. El cuerpo reconoce el momento exacto para desenchufar el cerebro. Como el torero que reconoce el instante preciso para abalanzarse sobre el toro con el estoque que le proporcionará el sueño eterno. Decantación de la razón. Preocupaciones por allá. Sembradío de nociones vegetales por acá. Noc noc. Morfeo. Ya llegué.
Pero en la noche de ayer sucedió algo.
Noc noc. Morfeo. Ya llegué. Morfeo. .Qué es ese ruido. Dejé prendido el ventilador. La Televisión. O algo. No. En fin. Ya llegué. Ahí está otra vez. Qué es eso. Tal vez sea sólo el sonido de mi cerebro licuando mis últimos pensamientos. Puta madre. Karma acaso eres tú. Bzzz. 2:34am.
Hay niveles. Puedo soportar los mensajitos. Bip. Saludr comprañero te quiero cabrrron me cae ven a echarte unos vodkas. Las llamadas. Ring ring. Bueno. Saludr hip comprañero hip te quiero hip cabrrrhipon me cae hip ven hip a echarte unos vodkas. Off. Los ronquidos de alguna gordi buena que terminó en mi cama por irme a tomar unos vodkas con los compañeros que me quieren cabrrrhipon. Grr rrrrugh grrruhg argh argh. Pero soportar a un mosquito es demasiado. Es el peor de los enemigos. Fundido en la oscuridad descarga su penetrante zumbido. BZZZ. BZZZ.
Bzzz. Ya estuvo bueno. Ahora sí vas a ver. Me levanté. Violentamente. Como para que el enemigo viera a lo que estaba a punto de enfrentarse. Prendí las luces. Clic. No veo nada. Prendí la lámpara. Clic. Necesito un arma. Rolling Stone. Mejor la edición mexicana. Rolin eston. Zoé. Listo. Bzzz. Swin swin zaz pac poc POC Hijo de SWIN SWIN la chin pac ga swin da swin. (………………………………………………………………………………………………………) Ja. Enemy is down. Roger that. Clic. Clic. Noc noc. Ya llegué.
Es innecesario. Pero lo escribiré una vez más. BZZZ. Sí. Así es. El mosquito regresó. Más bien nunca se fue. Se refugió en la oscuridad. Tal vez junto a las persianas. Y esperó. Esperó hasta percibir que el sueño comenzaba a anestesiarme. Entonces atacó de nuevo.
Me levanté rápidamente. Esta vez sin ninguna intención de teatralizar mi enojo sino intentando ocultar mi vergüenza de no haberlo matado en nuestro primer encuentro. Pero recordé que en las buenas películas el malo y el bueno siempre tienen un segundo enfrentamiento. Clic. Clic. Zoé. Esperé.
El silencio era el protagonista del momento hasta que su alado antagonista quebrantaba la situación con su zumbido. Una bengala invisible que partía la espesa negrura de la noche en dos. La selva. Éramos los dos únicos dentro de esta jungla. Esperándonos. Evaluándonos. Bzzz. Me sorprendió escucharlo tan cerca. Me dí cuenta que la amarillenta luz de mis focos no servían de nada. Era como intentar cazar a un fantasma. Un alma que no podía ser vista por la luminosidad del mundo real. Clic. Clic. Ahora sí. Estamos iguales. Tu y yo.
Paciencia. Ahora yo era el que lo esperaba a él. Sentado. La madrugada se colaba por entre las persianas. Sentí su peso sobre mis párpados. Mis ojos escaneaban el perímetro como dos felinos. Atentos.
Creo que lo escuché. Allá. No. Fue por allá. Bzzz. Ves. Te lo dije. Bzzz. Quién eres tú. No te distraigas. Bzzz. BZZZ. Vas a necesitar algo más potente que Zoé. Swin swin swin swin. Ves. Te lo dije. Acaso es real. Claro que lo es. Escucha. Bzzz. Tal vez lo estoy inventando. Bzzz. Qué. El zumbido. Concéntrate. Necesitas algo más potente que la revista. Explícate. No recuerdas el lanzallamas. El lanzallamas. Claro. Tienes razón. Ahora lo recuerdo. Ah que buena idea fue esa. En su momento. Claro. A qué te refieres. Tenía tan sólo 10 años. Y. Que en aquel momento la idea de confeccionar un lanzallamas con una lata de spray y un encendedor era válida. Era un niño. Sigo sin entenderte. De niños estamos bendecidos por el poder. El poder nos nubla la vista. Los sentidos. Tenemos el poder de evitar pensar en las consecuencias. Como el probable incendio a consecuencia de un lanzallamas para eliminar a un mosquito. Fire it up. Creo que sería una mala id. Fire it up. El poder a desaparecido. Fire-it-up. No es bu. FIRE IT UP. ¡BURN IT UP!
La negación se había convertido en tentación. La tentación se. Ya deja de pensar. Hazlo. La tentación se convirtió en deseo y se proyectó en la oscuridad como una película. Pude ver cómo la primer llamarada atacaba a la noche. Pintándola de naranja. Sentí el calor en mi cara. Pude oler la muerte. La madera chillaba. Las llamas me envolvían con su calor maternal. Y tú quién eres. Arrasaban con todo. Cenizas. Lágrimas. Muerte. Al menos ya no tendría que preocuparme por el puto mosquito.

No. Se que está allí. Allá. Acá. Aquí. Observándome. Como un francotirador. Esperando a que cruce por esa pradera que nos divide del paraíso onírico. Él esperaría. Sí. El muy hijo de puta esperaría hasta el último momento para jalar del gatillo. Lo puedo ver. Sentir. Esperaría hasta el último milímetro de mi andar. Porque él sabe que no voy a correr. Sé que el correr arruinaría su placer. Soy lo suficiente hombre para reconocer la derrota. El destino. Justo antes de que mi pié cruce la frontera lo haría. Burn it up. Cállate. Respeta el respeto de los contendientes. Vamos. Hazlo. Casi cruzo la línea. Hijo de puta. Noc. Sé mosco. Dispara. Noc. El placer de la derrota se magnifica. No soy un mártir. Soy un héroe. Ya ll. Qué espera. e. Le temblará el dedo. g. El sudor le quema los ojos. u La resignación es mi amiga. é. Burn it up. Adiós. Y bien. Vamos. Por qué no disparas. No voy a rogarte. Nunca. Será que este momento nos ha unido. Me perdonó. Tal vez el silencio es la cariñosa caricia que me brinda su amistad. Nos reconocimos. Nos. BZZZ BZZZ.
Hijo de puta.
La locura es la excitante puerta trasera del verdadero placer. Clandestina. Como el de tus dos ex esposas arrancándose a orgásmicas mordidas la piel. La una a la otra. Lesbianismo puro. Agarradas de la mano. Cruzando la quinta avenida. Con la humedad aún desbordándose de sus lenguas y sexo. Volteándote a ver. Momentos antes de ser arrolladas por un camión. SPUATCH. Verdadero Placer.

BZZZ BZZZ BZZZ BZZZ BZZZ. Ya. Esto es demasiado. No creo que pueda soportarlo. Me dan ganas de cortarme las orejas. No creo que eso sea buena idea. Hacerme un collar con ellas. Como en Universal Soldier. Qué será de Jean-Claude Van Damm. Un Colguije. Eso. Discúlpeme señor Coyoacán. Y restregárselo en su jeta. Mira. Mira. Ahora qué vas hacer. Ahora cómo vas a mantenerme despierto. Cómo vas a evitar que me duerma. Ja. Pero el zumbido se me ha quedado grabado en la memoria. En la mente. Qué pasa si después de cortarme las orejas mi cerebro continúa reproduciendo el sonido. Eternamente. Entonces me volvería loco. Creo que esa línea ya la pasamos hace mucho.
Bzz. BZZZ. BZZZ. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Muere. MUERE.


Hay niveles. Puedo aguantar muchas cosas. Pero no a un mosquito. Me deshice de Zoé. Raid 45. Esbiotrina 30g/l. Instrucciones de uso. On.
Noc noc. Llegué. Y me quedé. 3:01am.

~ por Benjamín Villeda en Abril 28, 2008.

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